domingo, 21 de mayo de 2017

Soberano golpe de realidad.



No sé si conocéis muchos votantes del PSOE, o muchos militantes. Yo sí.
Fuera de los votantes de derechas (en sus dos vertientes azul o naranja) y de los medios de comunicación del “establishment”, de cualquier color, (otro día dedicaré un post a la vergonzosa actuación de PRISA, Cadena SER y El País en todo este proceso, adjunto link del infame editorial de esta mañana) no habréis oído a prácticamente nadie apoyar la abstención a Rajoy, y el vergonzoso golpe de estado interno a Pedro Sánchez urdido por la vieja guardia y los cuarteles del sur de Despeñaperros.
Ayer, el voto soberano de los militantes, el “un militante un voto” dejó las cosas claras. Más de un 50% de la militancia hizo que Pedro Sánchez volviese a ser Secretario General del PSOE.
Sádico, rozando lo obsceno, fue lo que disfruté viendo las caras de Susana y los suyos en la declaración desde Ferraz. Los Carmona, Soraya Rodriguez, Elena Valenciano o el ausente Madina que rechazaba salir a dar la cara en la derrota… y la mismísima sultana, pensaban que la presión del aparato, los apoyos envenenados de las viejas guardias, las alfombras rojas en platós y radio e incluso la presencia de Patxi López limando votos a Pedro, sería suficiente, la decepción se percibía en sus rostros. Pero no. El voto soberano es indirigible.
El que Susana haya sacado menos votos que los “nominales avales” es tan indicativo… 

Después de este vergonzoso espectáculo que empezó el 28 de septiembre cuando tras una entrevista de Felipe González en la SER y la posterior dimisión en masa de la mitad de la Ejecutiva, culminado con la humillante abstención ante el partido más corrupto de Europa, será muy difícil que el votante considere al PSOE como algo confiable, pero esta reacción de su militancia puede ser un buen cimiento.
El futuro va a ser complicado, y cómo Pedro Sanchez maneje los hilos del partido y cómo lamine a los díscolos y a los traidores a su causa, va a dar muchos momentos gloriosos.
Hoy lunes toca disfrutar y ver cómo los medios, todos y sus tertulianos, hablarán de lo irresponsables que son los militantes del PSOE y cómo el PSOE se podemiza. Mientras tanto Susana aún se frotará los ojos y murmurará, “estos imbéciles, ¿cómo han votado esto?”.

martes, 9 de mayo de 2017

Como país, estamos muertos.



Estaba el sábado noche vagueando un poco, de relax, esperando que empezase el domingo, cuando se me cruzó en la televisión una entrevista de Julio Anguita en el programa nocturno de los sábados de La Sexta.
Hubo una frase que captó mi atención, creo que llena de razón, que venía a decir algo así como  "No soy optimista con el futuro de este país si la gente no se mueve".
Por rápido silogismo; como país, estamos muertos.
Después de ver cómo estamos en un vertiginoso descenso del derecho de los trabajadores, donde la clase media está desapareciendo y donde nuestra economía en temas de distribución de riqueza cada día es más parecida a la de cualquier país centroamericano que al de uno centro europeo… si aún no ha pasado nada, la cosa ya está clara. El pueblo no se va a mover, mitad porque no saben, mitad porque no quieren. 

Según el informe Gestha realizado por los técnicos del Ministerio de Hacienda cerca de la MITAD DE LAS PERSONAS QUE TRABAJAN NO LLEGAN A LOS 1.000 EUROS MENSUALES. Este dato empuja a pensar automáticamente que trabajar no implica salir de la pobreza, y así es.  En concreto, el 47 % de los trabajadores españoles tenían en el año 2015 unas remuneraciones por debajo de ese límite. Desconozco por qué salen ahora datos de hace un año y pico, pero intuyo que en 2016 el cambio no sería muy radical.
Con este dato en la mano, y viendo las reacciones del personal, está claro que no hay voluntad de cambio. España, piensa en otras cosas, en las que quieren que pensemos… En los catalanes, en Venezuela, en Gibraltar, en los moros, en qué sé yo….
Mientras tanto, pues estamos orgullosos de tener los mejores chiringuitos de playa de Europa, y los campos de golf que más facturan, de ver marchar a nuestros investigadores y del Madrid y del Barsa… Añadiría a la frase de Anguita algún detalle más en negativo. Si no nos levantamos, si no consideramos esto una aberración, nos estamos mereciendo esta conversión en economías de extremos.
No sé, me costaría mucho mirarle a los ojos a nuestras siguientes generaciones y decirles que nos pareció bien el mileurismo para ellos, y que si quieren más que el mundo está lleno de países para trabajar.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Caemos en todas. (Esta vez Impuesto de Sucesiones).



Cuando muchas iniciativas populares son ignoradas en los medios de comunicación. Cuando se ridiculizan hasta el extremo y se tratan como excentricidades de iluminados, seguro que os extrañará que de un tiempo a esta parte se hable con inusitada frecuencia de las plataformas ciudadanas o de las ”venerables ancianas astures” que se dedican a hipotecar su tiempo protestando contra el impuesto de Sucesiones.
Seguro que es mera casualidad y que no subyace el deseo de seguir adelgazando al Estado ni el de ayudar a que las grandes fortunas (que seguramente no seas tú) no paguen impuestos por su transmisión patrimonial.
En los razonamientos omiten la progresividad del impuesto donde aún no está abolido y, seguramente sin querer, se les olvida decir que existe un mínimo exento bastante alto (200.000 - 300.000 euros en la mayor parte de los casos).
Se les olvida decir que, por ejemplo en Andalucía, un fallecido puede dejar a sus dos hijos hasta casi 500.000 euros sin contar la vivienda habitual para que éstos paguen. O que el hecho de que las renuncias sean cada día más numerosas, se debe mayoritariamente a que lo que se recibe son deudas.
La verdad es que todo esto es más que sorprendente cuando se trata de un impuesto  centenario, con notable arraigo en muchos de los países más avanzados del mundo y que siempre se ha considerado como uno de los instrumentos más efectivos de la historia para luchar contra los privilegios de cuna. Qué casualidad. 

Este impuesto ha formado parte de las “brochures” de muchos investigadores y estudiosos economistas de muy diferente ideología que simplemente tratan de evitar la concentración de la riqueza en porcentajes cada vez más pequeños de la población y de favorecer la meritocracia frente a los privilegios heredados.
Por cierto… seguro que el “cuñadismo extremo” os habrá comentado que “este impuesto es injusto porque vuelve a someter al tamiz impositivo lo ya gravado” (lo dirán con otras palabras más de bar… ya tú sabes…). Os doy una respuesta buena… El impuesto de sucesiones se aplica a un hecho que no ha sido gravado anteriormente, es decir, el traslado de unos bienes y el aumento del patrimonio de alguien que nunca antes había pagado por la riqueza que ahora llega a sus manos. Pregúntate, si sobre el dinero que paga el IVA que abonas por tus consumos, no has pagado antes tu IRPF…
Al final, todo es bastante sencillo. Este impuesto que a día de hoy, (aunque la gente no lo sepa) es aplicado a un porcentaje mínimo de herederos, grava la transmisión de un gran patrimonio a alguien que sólo por cuna lo recibe… Es progresivo, tanto en el mínimo exento como en la tasa como en el neto a abonar, al no llevar reducciones en su porcentaje… ¿A quién crees tú que favorecerá más su abolición? Efectivamente, y como siempre, a los que más tienen…
Así que nada de dejarse conmover por historias contadas a medias de gente que será desahuciada por no poder heredar la casa de sus ancianos padres que cuidó hasta su deceso… La eliminación de este impuesto penaliza al estado, penaliza su capacidad de reparto y penaliza la recaudación de la transmisión de derechos de cuna… a cunas pobres menos recaudación, a grandes cunas…
De ahí que el sistema y la prensa que lo publicita le esté dando tanto pábulo en sus medios… de ahí que veáis a la derecha política y mediática defender su aniquilación… Menos dinero para esas cosas que usan los pobres como la educación y la sanidad pública.