lunes, 18 de noviembre de 2024

Más que un argayu, un aviso.

 

El pasado domingo, a eso de las 10 de la mañana, se producía a la altura del túnel de Entrerregueras en la autopista del Huerna, ya en territorio asturiano, un deslizamiento parcial de la ladera de la AP-66. El accidente geológico, conocido en asturiano como "argayu" o “fana”, recordó de una manera súbita la fragilidad geotécnica de esta región montañosa de la Cordillera Cantábrica. La interrupción de la circulación de vehículos en este punto clave ha generado preocupaciones no solo en términos de interrupción de la comunicación, sino también en lo que respecta a la seguridad de las infraestructuras viales montañosas.

Comentar que ,la zona afectada se caracteriza por un terreno predominantemente formado por lutitas, pizarras y areniscas, dispuestas en estratos subverticales y que, con el tiempo, tanto el propio macizo rocoso como las medidas de sostenimiento  dispuestas, van sufriendo un progresivo deterioro y que puede desencadenar en este tipo de incidentes, sin mediar un elemento desencadenante concreto. La razón principal de este deslizamiento, por tanto, se encuentra en las condiciones intrínsecas del terreno: un continuo proceso de meteorización que ha debilitado las discontinuidades naturales de la roca, haciéndola más susceptible a los deslizamientos, especialmente tras episodios cíclicos de lluvias intensas que saturan el terreno y disminuyen la cohesión entre los estratos. Estos episodios no se han dado en las últimas fechas, pero su acumulación en el tiempo sumado a un talud que se encontraba al límite de su equilibrio, es sin duda el combinado perfecto para una eventualidad como esta. 

 

Este fenómeno salta ahora a los medios como un hecho aislado, pero no es otra cosa más que un indicativo de la degradación paulatina que sufren este tipo de  laderas en vías de comunicación construidas ya hace décadas y que aparentemente no avisan de su aumento de fragilidad. La meteorización rocosa, la alteración de los elementos que condicionan el equilibrio del talud, unido seguramente a la erosión en zonas clave del talud han afectado su estabilidad, lo que ha facilitado el desprendimiento de material en forma de un "argayu" de grandes dimensiones. La exposición prolongada a los agentes atmosféricos ha reducido la capacidad de la roca para mantenerse lo suficientemente unida en sus planos de fractura como para que se mantenga estática.

Ante esta situación, y el perjuicio inmediato que a la comunicación viaria se somete, la sociedad requiere de manera urgente la necesidad de limpiar el material deslizado para restablecer la circulación. Sin embargo, los trabajos de excavación deberán realizarse con extrema precaución. Retirar el material de forma desordenada y apresurada agrava la situación, generando nuevas inestabilidades que pondrían en peligro tanto a los trabajadores que acometan estas labores como a las partes adyacentes de la infraestructura. Es importante destacar que los puntos críticos donde se desea intervenir con mayor celeridad se encuentran en la base del deslizamiento. Si se comienza a excavar en estas zonas sin un plan adecuado, se corre el riesgo de desestabilizar el nuevo talud recién formado, lo que podría dar lugar a desprendimientos adicionales en cadena.

Por ello, aunque pueda parecer más complejo, la recomendación técnica es iniciar la retirada del material desde la parte más exterior del deslizamiento y, cuanto más arriba en el talud, mejor. Este enfoque permite reducir la carga sobre los puntos críticos en la base y evita comprometer la estabilidad global de la ladera. Además, para minimizar riesgos, es esencial implementar un monitoreo geotécnico en tiempo real para detectar movimientos potenciales durante las labores de despeje.

En paralelo a las labores de limpieza, el Ministerio está evaluando, con buen criterio la posibilidad de construir un by-pass temporal en las inmediaciones de la zona afectada. Esta solución, que contemplaría una calzada por sentido, permitirá restablecer el flujo vehicular de forma provisional, aliviando la presión social de tener cerrada la vía principal y proporcionaría un valioso margen de tiempo para llevar a cabo un estudio exhaustivo de la estabilidad del talud en su estado actual. Este análisis es vital para el proceso de re-estabilización de esta ladera, con el fin de proponer una geometría de talud estable a largo plazo.

Este deslizamiento en Telledo debe tomarse como un claro aviso de la montaña. No se trata de alarmismo, sino de una llamada de atención para llevar a cabo un análisis más exhaustivo del estado de las laderas tanto en Asturias, que tiene una enorme cantidad de carreteras y vías férreas excavadas en la montaña, como extensible a toda infraestructura de montaña en otros lugares. Los argayos seguirán produciéndose con total seguridad en el futuro, pero detectar este riesgo y adelantarse a sus consecuencias es algo más que conveniente. Es fundamental apostar por esta “geotecnia preventiva” y realizar inspecciones periódicas que permitan detectar debilidades en los taludes antes de que se conviertan en problemas graves.

Valga este incidente como punto de inflexión para comenzar a implementar medidas preventivas que incluyan un aumento en la frecuencia de inspección, la comprobación de los sostenimientos instalados e incluso la mejora de los sistemas de drenaje, con el objetivo de reducir la entrada de agua en el terreno, y en su caso optar por el diseño de refuerzos permanentes adicionales, como muros, bulonados adicionales y/o redes de contención, en las zonas identificadas como de alto riesgo. Las inspecciones geotécnicas regulares son clave para proyectar intervenciones preventivas que garanticen la seguridad de esta infraestructura crítica.

Aunque las primeras estimaciones indicaban que los trabajos de estabilización y limpieza del talud podrían extenderse durante un tiempo considerable, manteniendo la conexión más directa entre Asturias y la meseta cortada durante tiempo, se puede asegurar que el tráfico se podrá restablecer en días, si bien volver a ver esta ladera estabilizada y los cuatro carriles habilitados llevará más tiempo, por la necesidad de un enfoque técnico riguroso y un plan de ejecución controlado, para su restitución.

Esperemos que más allá de eso, la montaña también haya dado una lección a futuro que ayude a implementar procedimientos que permitan auscultar de un modo continuo taludes de riesgo, y que el potencial siguiente deslizamiento pueda ser detectado con anticipación suficiente como para actuar antes de que se produzca, sobre todo en vías de tanto tráfico e importancia como vía de comunicación.

lunes, 26 de febrero de 2024

Buscando la desaparición de Podemos con pesca de arrastre.

La izquierda española ha estado históricamente fragmentada, con un arraigado historial de luchas intestinas y, en última instancia, de fracaso electoral. Sin embargo, en los últimos años ha surgido una nueva ola de movimientos progresistas, siendo Podemos uno de los ejemplos más exitosos.

Al principio de su andadura política, Podemos se presentó como una alternativa esperanzadora y eficaz a los partidos políticos tradicionales, ofreciendo una voz diferente para el pueblo. Con un mensaje claro de justicia social y lucha contra la corrupción, se ganaron rápidamente el apoyo de muchos españoles, posicionándose como el partido que traería el cambio y el progreso al país.

Podemos disfrutó de éxitos tempranos, ganando un número significativo de votos y rompiendo finalmente el bipartidismo en 2014. Sin embargo, desde entonces, la arena política se ha convertido en un lugar más difícil para ellos. Las proyecciones (de un modo abiertamente delictivo) que hacían de ellos los medios de comunicación, algunas traiciones internas y la pérdida de frescura produjo un descenso de su popularidad entre los españoles, lo que se ha traducido en una falta de representación en el Gobierno y cierta desilusión entre sus simpatizantes.

A pesar de estos contratiempos, Podemos sigue siendo una voz importante en la política española, impulsando continuamente políticas progresistas y abogando por la igualdad social. Siguen representando la lucha de quienes han sido dejados de lado por los partidos establecidos y exigen responsabilidad al Gobierno español.

De hecho, la realidad de la izquierda española es muy prometedora, porque no le faltan motivos por los que pelear: cuestiones sociales como la desigualdad sistémica, el desempleo juvenil y la discriminación de género siguen siendo prevalentes, y la izquierda continúa siendo la voz de aquellos que han sido ignorados por el establishment. Puede que Podemos haya sufrido reveses a lo largo de los años, pero su lucha es la lucha de muchos españoles. Es vital seguir avanzando, creando alianzas y luchando por el cambio, no sea que volvamos a caer en viejos patrones de luchas políticas internas y estancamiento.

La formación de Sumar ha sido un importante invento de las élites mediáticas y sociales, incluso más que de las políticas, para arrinconar a Podemos. En la que sin duda han encontrado aliados, donde yo hubiera pensado que los encontrarían. Sin embargo, no han calculado bien sus fuerzas y han barrido de forma notable aquello que quedaba a la izquierda del PSOE con cierta vocación nacional, dejando sólo movimientos de izquierda nacionalista empoderados.

 


Estos movimientos nacionalistas han abandonado el extremismo en el que se movían, pasando a convertirse en fuerzas de espacios con vocación de poder, con lo que en cámaras autonómicas y gobiernos locales, han sustituido a ese voto a Podemos que le hizo ser primera fuerza en muchas circunscripciones, no hace tanto.

Hay tablero para la pelea, y hay cada vez más razones para seguir pensando que el trabajador tiene que tener su voz propia, al margen de lo que los medios de comunicación le quieran hacer creer.

Hacedme caso, aunque lo digan por la tele, los intereses como sociedad de una persona que cobra el SMI y de cualquier directivo de una empresa del IBEX no son los mismos, los vistan con la salsa de la amnistía, de la ETA o de la Desamortización de Mendizábal.

lunes, 6 de noviembre de 2023

Cómplices de la masacre de un pueblo.

 Hace mucho que no colgaba un post por aquí. Mala costumbre eso de entregarse a las redes de los 140 caracteres o similar. Pero, aunque no está muy claro cual es el futuro de estas líneas que lanzamos al ciberespacio, no puedo dejar de al menos dejar por escrito unas palabras sobre un genocidio que estamos viendo en directo y la vergonzosa inacción de occidente.

Dentro de las cosas me gustaría compartir es compartir que no me queda más remedio que pasar las fotografías y los videos que me llegan a través de múltiples estímulos mediáticos perdiendo la mirada en el infinito. No puedo ver tanta imagen de la masacre, el sufrimiento y el dolor de un pueblo que está viendo como los 70 años de asedio pasado se están magnificando a tiempo real en las últimas semanas.

Me cuesta no poner la cara de mi hijo a cualquier niño tembloroso, inconsciente o calcinado que aparece en esos videos y me genera una tristeza extrema. Empezando por esto, no entiendo la falta de empatía de occidente. Mucho menos que alguien, quien sea, y por los intereses que sea, justifique esta matanza. 


 

Y la justificación está en muchos niveles. Justificarla es no condenarla, justificarla es no retirar el apoyo diplomático, económico o militar a un estado que está exterminando a la población de un país vecino sin ningún pudor, justificarlo es ser tan miserable como para otorgar la Medalla de Oro de Madrid a ese estado exterminador.

Puedo presumir de que mi entorno es muy heterogéneo en lo ideológico, y afortunadamente me consuela que aún no he oído ninguna palabra de apoyo ni de descargo relativa a esta barbarie. Pero esto aun me preocupa más, porque desoyendo el clamor popular son decisiones que se toman en la moqueta de los despachos oficiales.

¿Qué puede hacer que los gobernantes occidentales estén presenciando esto y ni siquiera hayan tenido el valor de ser radicales en la repulsa, la condena y el intento denodado de parar  este destrozo al pueblo palestino? No tener la respuesta me sorprende y me aterra.

Todos sabemos que un par de muertos blancos en un huracán en Alabama valen mucho más que cientos de palestinos asesinados bajo las bombas fabricadas en nuestras propias fábricas, pero me rebelo contra esto y lo personalizo, Europa como entidad y sus países de forma individual están haciendo el ridículo.

El comportamiento de occidente de estas semanas nos avergonzará en el futuro. Nos avergonzará ver las imágenes de cómo se ignoró, apoyó y hasta se alentó acabar con la vida de decenas de miles de personas, hombres, mujeres y niños, cuyo único error que habían cometido es nacer un poco hacia el este de donde estamos ahora.

¡Parad el holocausto palestino, ya!