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sábado, 5 de noviembre de 2016

Socialistas de piel fina.



Ya hay Gobierno, y ya ha pasado una semana desde que la cara B del bipartidismo se entregó al monopartidismo, dejando el camino despejado a la derecha para gobernar cómodamente durante la próxima década en España.
Contra pronóstico,  y en lugar de estar recibiendo clases de autocrítica, o alguna explicación de la Presidenta de Andalucía, colaboradora imprescindible de las élites, lo que vemos y escuchamos es socialistas heridos, socialistas de piel fina. Pero increíblemente no son esos los militantes y votantes que se sienten engañados porque su voto haya valido para una investidura gratis de Rajoy, no, los dolidos son los cargos del partido y los diputados que apretaron el botón.
Esos diputados se indignaban con las palabras más que acertadas de Gabriel Rufián, y ponían caras y se consumían en aspavientos con cada intervención en el Congreso que les reprochaba el mayor delito que puede cometerse en democracia, no respetar a tus votantes.
Esos votantes depositaron su voto en la urna, con la promesa de que nunca valdrían para alzar a Rajoy a su segundo mandato. Valió una orden desde el sur de Despeñaperros, aderezadas por unas cuantas llamadas de las élites, para humillar a esos votantes, destrozar el partido para décadas, sino darle la estocada final. 

Y siento vergüenza ajena de aquellos que por mantener una poltrona, por el miedo de quedarse sin salir en la foto, pulsaron el botón de la abstención. Siento vergüenza ajena de Hernando y de sus patadas a la videoteca, supongo que salvo por el dinero y el puesto garantizado, no dormirá muy tranquilo últimamente.  Pero paradójicamente son ellos los ofendidos.
Y mientras el PSOE se volatiliza y se nombra un Gobierno que gira aún más a la derecha, si cabe, gracias a votos socialistas robados, los medios han conseguido que se hable esta semana de la casa de un senador de Podemos, y de cómo se deshizo de ella hace 6 años. Quirúrgicamente urdido y ejecutado.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Ellos los quieren entregados.



Entonces resulta que los verdaderos garantes de la esencia del PSOE, ellos que ahora están bien retirados, son ellos los que empujan a Pedro a la abstención y al partido a la irrelevancia.
A los González, Bono, Guerra, se le une ahora Rodríguez Ibarra. Ellos, casualmente todos sureños, por lo visto, comprenden muy bien la situación de España y del partido. Comparten con Susana, Page, Sanchez Vara, también todos sureños, la idea de que los nacionalistas catalanes son unos apestados, y que el camino, antes que intentar una alternativa que los atraiga a una situación integradora más cómoda en el estado es ignorarlos y criminalizarlos, apoyando la persecución que el PP profesa. Sí, el PP, de Barberá.
Todos ellos saben que Pedro es un cadáver político si pacta… los más longevos con el bipartidismo se sienten menos cuestionados, y en el fondo ya les da igual, los más jóvenes es lo que desean. Un congreso que entrone a otro susanista o a la propia Susana a los altares de socialismo puro. Otro digo, porque Pedro un día fue apoyado por la mismísima reinona de Andalucía para no dejar “secretariar” a Madina.
Parece ser que el socialismo puro entiende que la izquierda le hace más daño que la derecha. Que apoyar a los de abajo, a los que sufren y ha visto en Podemos una válvula de escape, es mucho peor que unir su futuro al PP de Barberá, de la corrupción masiva, a los discos duros de Bárcenas…
El socialismo puro entiende que hay 17 parlamentarios que no existen, (8 de ERC, 7 de exCiU y 2 de BILDU) que los ciudadanos que los votan son unos apestados y le achica los espacios a Pedro…
El socialismo puro, siempre muy sureño, quiere que sus cortijos, muchos de ellos apoyados por Podemos, son mucho más importantes que una solución global para España. Al socialismo puro, le gusta mirarse su trasero.
Dice Rodriguez Ibarra que si el PSOE gobernase con Podemos y los “independentistas” se dará de baja del partido y con él otros muchos… No dejarán que Pedro cumpla la primera de las premisas, pero… si así fuese adiós, querido… sería el primero que me alegraría de tu baja.

sábado, 20 de agosto de 2016

A mis ingenuos amigos votantes de Ciudadanos.


Quiero empezar este post agradeciendo vuestra intención. Habéis venido de muchos sitios, desde la izquierda, desde la derecha, desde UPyD, que visteis como los salvadores y regeneradores de España, y estoy seguro que vuestro voto no fue con maldad, que seguro que una gran mayoría queríais cambio y regeneración en política y se negaba a votar al partido de los formateos del PC de Bárcenas, de la Gurtel, de la Púnica… Pero no os habían contado la verdad.
Os la cuento yo un poco desde los orígenes. Ciudadanos como partido nacional nace de unas palabras del Presidente del Banco Sabadell, por allá por mediados del 2014, que pedía un “PODEMOS de derechas” para recoger los desencantados de la derecha convencional en un partido que no fuese una amenaza para su estatus Un partido que aunque votado por desencantados garantizase que las oligarquías económicas que se reparten España no viesen peligrar ni lo más mínimo sus bien ganados privilegios.
Es en ese momento ante la posibilidad de que Sánchez mirase hacia PODEMOS para formar gobierno, le maniató con unas medidas que tenían bastante de regenerador, bastante de buenas ideas generales, pero que en economía y libertades proponía dejar todo como está. Ese texto proponía reducir los días de indemnización por despido a los trabajadores, no derogaba ni la Ley Mordaza, ni el 135 de la Constitución, ni reforma laboral alguna. La idea era un texto que PODEMOS nunca pudiese firmar. Obviamente sumando 131 escaños, y como todo el mundo sabía, fracasó.

Ahora, con el nuevo escenario, rozando la derecha la mayoría absoluta con 137+32 apoyos, 67 páginas se convierten en 6 medidas. Medidas que son vaguedades, que no hablan de puertas giratorias, ni de reformas laborales, ni de trabajadores, ni de asuntos sociales. 6 medidas que se dividen en 4 obviedades, la reforma de la ley electoral, que hipoteca la gobernabilidad de España, pero favorece electoralmente a Ciudadanos y limitar los mandatos a 8 años, curioso cuando Rivera lleva 13 como presidente del partido. Medidas que se transformarán en un acuerdo y que, hazme caso, no van a tratar nada importante que perjudique a las élites y haga recuperar derechos a la clase trabajadora.
En esta negociación ya la eliminación de las Diputaciones no es importante, ni que decir tiene que no se habla de gasto social, ni del fin del “austericidio”… ya poco importa. Del nunca apoyaremos a Rajoy como presidente, pasamos a colocar 3,2 millones de votos a sus pies, para perpetuar en el poder a un partido corrupto hasta el extremo, y que favorece políticas de desigualdad entre ricos y pobres que van camino de colocarnos en niveles de países centroamericanos…
Aquí, estoy seguro, amigo mío, que tú no te sientes cómodo en este escenario, aunque te garantizo que Rivera sí. Supongo que llegará un momento en el que el rollazo de la “Unidad de España” dejará de compensarte esta deslealtad de Ciudadanos, Rivera y el “stablishment” que le apoya, contigo.
Cuando dentro de un par de elecciones, superado el riesgo del desencanto y de voto masivo “podemita”, Ciudadanos se diluya en el PP, estaré esperándote, para explicártelo de nuevo.