Mostrando entradas con la etiqueta escándalo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escándalo. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de abril de 2019

Watergate en el WC.


Hacía tiempo que no escribía, la verdad es que esto del blog es una cosa tan personal, que depende mucho de las ganas que tengas, y ahora tengo ganas de volver a escribir… la verdad y sin ser muy misterioso, ganas de muchas cosas, sobre todo de reactivarme, así que al lío.
Y creo que no hay mejor cosa que reavivar este blog con lo que tendría que estar abriendo las portadas de todos los periódicos desde hace una semana, pero que esa paradoja constante que es este país, lo impide.
Hace una semana la Audiencia Nacional citó al Secretario General de un partido político, el tercero en número de votos y diputados en el Congreso de los Diputados, como damnificado de una red oscura de invención de pruebas por parte de policías corruptos que fueron publicadas al dictado por un medio digital.
Los policías, y el Comisario que les mandaba, estaban a las órdenes directas del Ministerio del Interior, y el medio digital recibió un crédito de 300.000 euros para su fundación medio año antes.  
Ahora, ponedle la cara que queráis al político.
Este caso, en cualquier país del mundo, debería monopolizar portadas, especiales y magazines dominicales, telediarios y documentales especiales en todas las cadenas de radio y televisión. Pero no.

Es un escándalo de primera magnitud. Es la constatación de que el Gobierno en el poder movía hilos (y Fiscalías) para dañar a sus rivales políticos. La prueba de que algo oscuro hace unirse a PP, PSOE y Ciudadanos para evitar comparecencias de Villarejo en las comisiones del Congreso. Que los poderes fácticos tienen sus voceros a sueldo.
Los periodistas siguen compartiendo tertulias y entrevistas con el periodista señalado. Periodista que está crecido, envalentonado, sabiéndose intocable. Los periodistas, ese gremio tan corporativista cuando les tocan, siguen arrastrándose en tertulias al lado del funesto personaje. Los periodistas siguen con sus líneas editoriales paniaguadas y silencian la noticia, arrastrando el prestigio de la profesión por un suculento puñado de euros.
Ahora, al político espiado, sólo le digo que pase página, que esto en España no importa. Ni importa, ni nadie le va a dar más cancha al asunto, ni siquiera los pocos que hasta ahora han hecho algo de periodismo. Los españoles seguirán pensando que a Pablo Iglesias le pagó Venezuela y que Irán financia a Podemos.
Las orejeras están ya puestas. Las bocas y las plumas de los periodistas amordazadas con cordeles de euros. El tiempo pasará y con la perspectiva del tiempo veremos la magnitud del escándalo y lo contaremos a nuestros hijos. En España, con este periodismo, el Watergate hubiera acabado publicado en la parte de dentro de la puerta de algún baño de Malasaña.  

martes, 21 de junio de 2016

Cuando digo "establishment".

Que no somos escandinavos es obvio, y que cada día tanto en estas cosas, como en desigualdad entre clases nos estamos pareciendo cada día más a cualquier país centroamericano no lo es menos.
Dicen las encuestas prohibidas dentro de la última semana de campaña, que se publican en Andorra que un 30% de votantes optará de nuevo por el PP, un partido que tiene más de 200 casos por corrupción abiertos a lo largo de todo el país. Que reformó en B la sede principal del partido, donde la Policía ha visitado y registrado su sede en 4 ocasiones, que se ha financiado del dinero de TODOS NOSOTROS con casos como Gurtel o como Púnica... un partido que ampara y fomenta este tipo de actuaciones mafiosas.
No espero, en absoluto que el Ministro dimita por esto de aquí al domingo, de hecho espero que muchos de los que conviven y que se cruzan contigo a diario, ni siquiera se enteren. No tengo fe en que la prensa del régimen se haga un mínimo eco de esta afrenta contra la democracia… supongo que como es contra Cataluña, todo está permitido.

domingo, 14 de febrero de 2016

Hay que evitar cantadas, Carmena.

Publicado en http://alfonsofield.blogspot.com/ el 9 de febrero. 
Hay que evitarlas, porque nunca vas a ser portada por revertir la venta de viviendas de protección oficial “con bicho dentro” a fondos buitre, o por llegar a un acuerdo con la banca para parar los desahucios en la capital, o por el censo de menores en riesgo de pobreza en tu ciudad (300.000 dicen), ni siquiera por proteger a los madrileños de pelotazos urbanísticos similares a los que nos han traído hasta aquí o por dejar de hacer trampas con los medidores de contaminación… nunca serás portada por eso.
Sabes que cada uno de los movimientos tuyos y de tu equipo de Gobierno están siendo revisados con lupa, sí, ya sé, otros alcaldes de fuerzas políticas similares a la tuya como Colau, Noriega, Ribó  o Kichi, son vigilados con más laxitud, pero es que Madrid es mucho Madrid, es un altavoz enorme, la derecha lo considera su feudo y tu inmersión en sus instituciones se considera un ultraje. 
Por eso hay que evitar los escándalos, hay que cuidar cada detalle, cualquier error, por muy involuntario que sea, va a ser publicitado hasta el extremo. 
De ahí que lo del otro día de los titiriteros de Granada, (sí de Granada, eran) sea un error de bulto que exige depurar responsabilidades. Sí es cierto que cierto personal está muy sensible y que los titiriteros que gustan a esa “gente sensible” son Rato, Granados o Blesa, que ya se ha cesado al responsable de la contratación de los titiriteros y que en tiempo récord se dieron explicaciones, pero quizá no es suficiente. 
Que sí, también entiendo que si dimite la Concejal cada vez que los medios del régimen lo piden, ya habría tenido que dimitir por las capas de los Reyes Magos, o por la retirada de los monumentos franquistas cumpliendo una Ley Estatal, sí de esa España que tanto les llena la boca, pero igual ya ha acumulado puntos suficientes como para que una nueva cara asuma estas responsabilidades y no cometa errores y asuma un perfil más bajo, más moderado. 
Demos en ejemplo eso también y tengamos un cuidado extremo, Madrid es muy inflamable, siempre que los escándalos no sean de la derecha.